EL PRÍNCIPE FELIZ. ÓSCAR WILDE
El príncipe azul era un estatua que se encontraba en lonmas alto de una ciudad sobre una columnita y este poseía o estaba formado por objetos muy valiosos como piedras preciosas o sea que no era cualquier cosa, en una parte de su espada tenía un rubí bastante hermoso y de gran valor, sus ojos eran zafiros, es decir todo lo que tenis o por lo que estaba compuesto se usaban en las joyerías. Las personas que siempre veían tal estatua se imaginaban y pensaban cosas de el cosas que más que nada digamos que eran conceptos u opiniones, los felices, tristes, amargados, preocupados, estresados y un sin fin de personas opinaban de la estatua y cada quien de manera distinta pues dependía de su estado en el que se encontraba el individuo. Cierta noche iba viajando por la ciudad una golondrina que se había perdido en el camino, ya que iba a Egipto, tenia amigas que la habían dejado, así que para refugiarse se acercó a un junco pero como no hablaba y sus gustos no coincidían con los del ave, decidió acercarse a la estatus, pero de igual manera pensó que era aburrido y al pensar en retirarse le cayó una gota de agua en su cabeza que más que nada era una lágrima de la estatua quien estaba triste por la situación de la cunidad, a lo que la golondrina rápidamente le preguntó que quien era y porque lloraba, y la estatua le contestó que era llamado el príncipe azul, la razón por la que lloraba era porque el fue hombre algún día y nunca conoció la tristeza, pero ahora que estaba muerto se daba cuenta de la miseria de la ciudad. En un departamento se vio a una madre preocupada por la enfermedad de su hijo, tenía fiebre, quería naranja y lo único que se le daba era agua poque no había dinero con que comprarle algo, o curarlo, así que el príncipe feliz le ordenó a la golondrina ir con el rubí que tenía en su espada y dejarlo allá en el departamento para que la madre obtuviera dinero y pudiera curar a su hijo, la golondrina lo hizo así, y al terminar se quería ir a despedir con la estatua que porque ya se debía ir a Egipto porque sus amigas la estaban esperando, a parte tenía grandes motivos y una de ellas era huir del invierno, más en cambio la estatua le pidió que se quedara con el otra noche, así fue, pero por ese momento descansó la golondrina.
A la noche del día siguiente debía viajar la golondrina para dejarle uno de los zafiros que tenía en sus dos ojos a un muchacho que tenía que escribir algo para un trabajo pero lo había agotado el hambre, necesitaba dinero, la golondrina con mucho gusto fue, al regresar nuevamente quería ya despedirse pero otra vez se le impidió.
Otro día volvió a suceder lo mismo, ahora la golondrina debía ir a dejar el otro ojo a una niña que había perdido unas cerillas y estaba llorando porque su padre lo iba a regañar, fue con gusto, pero al regresar esta vez se ofreció a quedarse, porque como ya estaba ciega la estatua no podía dejarla.
La estatua después de todo cuando no podía ver le pedía a la golondrina ir a ver que y quienes sufrían y así ayudaban a la gente, después de todo el príncipe se quedó sin mucho valor. Una noche muy helada, la golondrina murió dándole un beso al príncipe feliz, contentos por lo que habian hecho por el pueblo. El del Ayuntamiento pidió quitar el resto de la estatua ya dejar a la basura el corazón pues era de plomo y no le había pasado nada, los tiraron juntamente con la golondrina muerta. Y Dios le dijo un día a los ángeles que fueran a la tierra por las cosas más valiosas y fueron por la golondrina y el corazón del príncipe feliz, quienes vivieron felices en el cielo por la eternidad.
El príncipe azul era un estatua que se encontraba en lonmas alto de una ciudad sobre una columnita y este poseía o estaba formado por objetos muy valiosos como piedras preciosas o sea que no era cualquier cosa, en una parte de su espada tenía un rubí bastante hermoso y de gran valor, sus ojos eran zafiros, es decir todo lo que tenis o por lo que estaba compuesto se usaban en las joyerías. Las personas que siempre veían tal estatua se imaginaban y pensaban cosas de el cosas que más que nada digamos que eran conceptos u opiniones, los felices, tristes, amargados, preocupados, estresados y un sin fin de personas opinaban de la estatua y cada quien de manera distinta pues dependía de su estado en el que se encontraba el individuo. Cierta noche iba viajando por la ciudad una golondrina que se había perdido en el camino, ya que iba a Egipto, tenia amigas que la habían dejado, así que para refugiarse se acercó a un junco pero como no hablaba y sus gustos no coincidían con los del ave, decidió acercarse a la estatus, pero de igual manera pensó que era aburrido y al pensar en retirarse le cayó una gota de agua en su cabeza que más que nada era una lágrima de la estatua quien estaba triste por la situación de la cunidad, a lo que la golondrina rápidamente le preguntó que quien era y porque lloraba, y la estatua le contestó que era llamado el príncipe azul, la razón por la que lloraba era porque el fue hombre algún día y nunca conoció la tristeza, pero ahora que estaba muerto se daba cuenta de la miseria de la ciudad. En un departamento se vio a una madre preocupada por la enfermedad de su hijo, tenía fiebre, quería naranja y lo único que se le daba era agua poque no había dinero con que comprarle algo, o curarlo, así que el príncipe feliz le ordenó a la golondrina ir con el rubí que tenía en su espada y dejarlo allá en el departamento para que la madre obtuviera dinero y pudiera curar a su hijo, la golondrina lo hizo así, y al terminar se quería ir a despedir con la estatua que porque ya se debía ir a Egipto porque sus amigas la estaban esperando, a parte tenía grandes motivos y una de ellas era huir del invierno, más en cambio la estatua le pidió que se quedara con el otra noche, así fue, pero por ese momento descansó la golondrina.
A la noche del día siguiente debía viajar la golondrina para dejarle uno de los zafiros que tenía en sus dos ojos a un muchacho que tenía que escribir algo para un trabajo pero lo había agotado el hambre, necesitaba dinero, la golondrina con mucho gusto fue, al regresar nuevamente quería ya despedirse pero otra vez se le impidió.
Otro día volvió a suceder lo mismo, ahora la golondrina debía ir a dejar el otro ojo a una niña que había perdido unas cerillas y estaba llorando porque su padre lo iba a regañar, fue con gusto, pero al regresar esta vez se ofreció a quedarse, porque como ya estaba ciega la estatua no podía dejarla.
La estatua después de todo cuando no podía ver le pedía a la golondrina ir a ver que y quienes sufrían y así ayudaban a la gente, después de todo el príncipe se quedó sin mucho valor. Una noche muy helada, la golondrina murió dándole un beso al príncipe feliz, contentos por lo que habian hecho por el pueblo. El del Ayuntamiento pidió quitar el resto de la estatua ya dejar a la basura el corazón pues era de plomo y no le había pasado nada, los tiraron juntamente con la golondrina muerta. Y Dios le dijo un día a los ángeles que fueran a la tierra por las cosas más valiosas y fueron por la golondrina y el corazón del príncipe feliz, quienes vivieron felices en el cielo por la eternidad.
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